Desde que la ratita nació llevo porteándola, tanto en fular elástico como en mochila ergonómica. Es una sensación de protección, de seguridad, de cariño, que le transmites al bebé.
Hace unos días en unos grandes almacenes notaba como mucha gente que pasaba a mi lado se quedaba mirando anodadados. Una mujer se acercó y dijo : ¡ anda como una africana!. Vamos, que no hemos descubierto la panacéa , que no es nuevo, y que hemos adquirido la costumbre que siglos atrás se usaba. Antes de ese invento llamado carrito, donde expones al bebé hacia el frente, con mil estímulos y muchos sin ver la cara de quién le lleva, se usaban los brazos, o algún pañuelo atado, por ejemplo las mujeres que trabajaban en el campo, y se las ingeniaban para compaginar las dos cosas. El carrito surgió en el siglo XVIII, y se comenzó a usar en familias adineradas. Ya fué en el siglo XX, cuando la incorporación de la mujer al mundo laboral extendió el carrito como forma de llevar al bebé.
Cuando nos decidimos por el carrito, compramos uno por internet, sin verlo si quiera, sin pasearlo por la tienda y abrirlo y cerrarlo mil veces, nos decidimos porque estaba bien de precio, y bueno, la niña cabía. Vamos, que no nos complicamos, porque tenía claro que la quería portear, que me parecía más cómodo, más natural. Y que el carro, pues si, lo tendría porque no niego que sea útil, y porque la ratita se niega a dormirse en mis brazos, así que si salimos por ahí llevo las dos cosas, y cuando ya se cansa y quiere echarse una cabezada, pues la pongo en el carrito.
Yo me la pongo en casa para cuando tengo que limpiar, o estar en la cocina. Se niega a quedarse sola en el parque o alfombra( lógico), así que me la coloco y listo, a hacer cosas y ella a mirar todo lo que hace mamá. Le encanta. Hasta me la pongo para sacar a las perras, tengo dos, y en el carro tengo que hacer turnos para bajarlas, de la otra forma, allá que vamos las 4 a la calle.
Cuando daba pecho era un gusto salir por ahí e incluso andando le enchufaba la teta y ella en el fular iba alimentándose.
La frase que hace que me tiemble el ojo por la incomodidad que me causa es,
"¡ madre mía, ya no te la sacas!, ¡ se va a acostumbrar en brazos!, pero con lo cómodo que es el carro, que manera de complicarse la vida".
Pues claro, mi niña no es tonta, y prefiere estar cerca de su madre, o padre, antes que estar en el invento del demonio ese. ¿Cómo voy a negarle cogerle en brazos, cómo voy a negarle el contacto?.
¿Cúando va a querer estar tan pegado/a a ti, con 20 años?. No "cari", con 20 años los brazos serán los de su novio/a. Así que aprovecha a cogerlo/a, a llevarle cerquita. Que el tiempo pasa muy rápido.
